Un mensaje imposible
El email de otro tiempo, que en un principio parecía una broma, o una campaña de marketing, resulta ser totalmente cierto.
Una novela · Ciencia ficción · Thriller temporal
Hasta el CERN del año 2067, allí donde se encuentra el famoso Gran Colisionador de Hadrones, llega un mensaje sobre un inquietante futuro, que sin embargo es enviado desde el año 2018. Un futuro que hay que evitar a toda costa, y desde dos realidades distintas unirán fuerzas para lograrlo. La pregunta inevitable a partir de entonces será la de si el futuro, o incluso el pasado, se pueden cambiar.
La premisa
En el año 2018 recurrirán a los servicios de un astrólogo, que se dedica a hacer predicciones a nivel político. Quieren facilitarle una serie de aciertos para que así, cuando dé el pronóstico sobre la Tercera Guerra Mundial, todo el mundo le tome en serio. Mientras que en el año 2067 se intentará concienciar a la población mediante el uso de la industria del entretenimiento. Mediante la literatura, el cine, las series, los videojuegos, etc. Y también aprovechando los avances en una novedosa rama del estudio de la historia llamada cliodinámica, que parte de la base de que la historia humana responde a ciclos que se repiten una y otra vez, y que pueden llegar a predecirse.
¿Será suficiente como para cambiar lo que parece inevitable?, ¿lo harán desde el pasado?
Lo que vas a descubrir
El email de otro tiempo, que en un principio parecía una broma, o una campaña de marketing, resulta ser totalmente cierto.
Si hay que elegir, la única opción es intentar hacer algo.
Sean o no conscientes de esta extraña situación, algunos lucharán por cambiar las cosas. Mientras que otros, al menos en algún momento, y ante el impacto que les produce esta revelación, decidirán vivir como si no hubiera un mañana.
Empieza por el principio
«Unos equipos capaces de almacenar, por separado, cientos de miles de qbytes. En conjunto, millones. A una velocidad de procesamiento tal, que sus CPU debían de mantenerse a una temperatura cercana al cero absoluto. Es decir, a -273’15º centígrados. Con esas capacidades, se esperaba que la inteligencia artificial fuese capaz de arrojar nueva luz, en los experimentos que allí se realizaban desde hacía décadas.»
Sea cuál sea el año en el que te encuentras ahora
Las reseñas que nos han dedicado te darán más información. Quizás la que necesitabas para adentrarte en esta aventura. Pero creo importante advertir algo que las reseñas han omitido. Esta novela contiene ESCENAS ERÓTICAS, por lo que yo no se lo regalaría a un niño pensando que es algo del estilo de la ciencia ficción que se hacia en los años cincuenta.
Aries · Fragmento
Jordi había bautizado a su computadora como «HAL 9000», en homenaje al superordenador imaginado por Arthur C. Clarke para sus odiseas en el espacio. Aunque esperaba que el suyo no se rebelase un día de estos. Al menos, a él no podría dejarle tirado en el espacio. La carrera espacial era ya un recuerdo del siglo XX. En eso, los antiguos escritores de ciencia ficción no estuvieron acertados. A nadie parecía interesarle poner un pie en Marte, ni establecer ninguna base para extraer minerales en la Luna.
Las obsesiones de los científicos a lo largo del siglo XXI habían sido otras. La velocidad de la transmisión de la información, la seguridad al realizar dichas transmisiones, el internet de las cosas, la nanotecnología, la robótica, que las máquinas puedan enviar información directamente hasta el cerebro humano, o al revés, del cerebro hasta las máquinas. Por no hablar de la manipulación de otro tipo de información, la genética. En definitiva, estábamos en la Era de la Información, y la Era Espacial había pasado ya a mejor vida. Eso sí, de vez en cuando, aparecía algún millonario excéntrico, con sueños de astronauta.
Pero lo que a Jordi le interesaba en ese momento era su experimento, era si la inteligencia artificial permitiría descubrir nuevas partículas y subpartículas atómicas. Hasta ese momento, no se había percatado de nada extraño. El comportamiento de los quarks había sido el esperado por sus compañeros del departamento de física. Hasta el punto de ser idéntico a la recreación hecha previamente por «HAL 9000». Pero uno de sus ayudantes parecía haber encontrado algo que no encajaba, como le señalaba el panel de su escritorio. Pulsó el botón, y le preguntó cuál era el problema.
—¿Quién es Frederic Teubert?
—No lo sé.
—¿Y Fabiola Gianotti?... Verá señor, estoy recibiendo varios correos electrónicos de personas que se supone que trabajan aquí, porque resulta que se envían desde aquí. Pero no los encuentro en la base de datos, y dicen cosas muy raras en sus emails. Utilizan nuestras siglas, pero con otro logotipo... Pienso que podría ser una broma, quizás algún tipo de ataque informático. Creo que debería de darle un vistazo.